1. SITUACIÓN POLÍTICO-ECONÓMICA Y PRESENCIA INTERNACIONAL DE LA UE.
1.1. SOBRE EL PODER REAL DE LOS EEUU, LAS TENDENCIAS INTERNAS DE LAS BURGUESÍAS EUROPEAS Y SUS DIFICULTADES VOLUNTARIAS E INVOLUNTARIAS PARA ACELERAR EL RITMO DE LA UNIÓN EUROPEA.
Es un hecho manifiesto el que la UE no tiene apenas capacidad de oposición a la política internacional de los EEUU y de sus aliados-peones más notorios, como Israel. Si miramos para atrás, desde el reciente ataque a Afganistán hasta el ataque a Iraq hace una década, pasando por la llamada "guerra de la exYugoslavia", esta incapacidad es manifiesta. Ante la brutalidad norteamericana, ante la impunidad israelí, ante la omnipotencia de la OTAN, ante la dejadez de los Estados europeos por avanzar en una unidad político-militar propias, etc., ante esto y por esto se han levantado muchas voces críticas y de protesta por la "pasividad" europea, o por su colaboracionismo directo e indirecto, o por su "fracaso" en la famosa "construcción europea". La mayoría de estas críticas provienen de sectores cercanos a la socialdemocracia, de sectores que piensan que la UE puede y debe jugar un "papel democratizador" en el mundo actual.
Pero ¿estamos ante un fracaso de la UE, una muestra de su impotencia y debilidad insuperables comparada con la fuerza de los EEUU, envalentonados desde el pasado 11 de Septiembre del 2001, o, por el contrario, nos encontramos ante las lógicas y necesarias tardanzas y problemas de homogeneización de un proceso histórico que tardará en concluir? Más aún, ¿no puede ocurrir que, además de esos innegables problemas de homogeneización y centralización europea también exista una muy astuta, fría y egoísta táctica de espera, de dejar hacer, de cargar los enormes costos político-militares y de presencia internacional en manos de los EEUU? Además, junto a esto, ¿no ocurrirá también que las diversas burguesías europeas tienen que lidiar con sus fracciones burguesas internas, con sus hermanas de clase, que tienen intereses propios en la situación político-económica; y tienen que tener en cuenta las presiones de sus clase dominadas, que se resisten mal que bien a un mayor deterioro de su ya deteriorada situación social? Por último, ¿no presionarán los grandes partidos electoralistas y sindicatos reformistas y amarillos para que la UE no se lance alocadamente por la carrera del rearme desbocado, de la potenciación de un gigantesco complejo industrial militar de muy alta, muy sofisticada y muy cara tecnociencia como el de los EEUU, imprescindible para, tras un tiempo de gastos masivos, poder competir con el imperialismo yanki sólo "para defender la democracia" en el mundo, como dicen los charlatanes socialdemócratas?
Estas y otras preguntas deben ser obligadas si es que queremos disponer no sólo de una visión correcta de la situación europea, y de su futuro, sino a la vez de disponer de una independencia de pensamiento crítico, en vez de dejarnos engañar por una prensa con oscuras connivencias e intereses con las burguesías europeas. Desde esta perspectiva, podemos entender que la actual situación europea está caracterizada por:
1º) La lógica dificultad propia a todo proceso de reorganización del poder capitalista dentro de Europa, por las muy diferentes historias estatales, nacionales y culturales, y por las diferencias entre sus burguesías.
2º) Los cambios profundos acaecidos entre 1985-1992 a escala mundial, que han impactado decisivamente, y que no afectan sólo a la extinción de la URSS sino también a la llamada globalización y, sobre todo, a la primacía de la fracción financiera sobre la industrial y la comercial.
3º) La crisis del capitalismo mundial, que no sólo occidental, que se ha agravado en la década de 1991 y que desde finales del 2001 azota con especial virulencia a la UE en lo más tradicional de su economía pero también en sus telecomunicaciones y en su I+D.
4º) El escoramiento político-electoral a la derecha en la mayoría de los países de la UE, con la deslegitimación del reformismo y, por otra parte, el endurecimiento militante de sectores juveniles y de las nuevas clases trabajadoras.
5º) El aumento de la xenofobia y del racismo en otros sectores de la población, también jóvenes y trabajadores, reapareciendo una contradicción tópica en los tiempos de polarización social.
6º) Las crecientes reticencias de los países ricos europeos, sobre todo Alemania, para seguir pagando el grueso de los gastos de la UE sin tener contrapartidas de poder político correspondiente en la imposición de sus intereses.
1.2. SOBRE EL CONTEXTO DE CRISIS MUNDIAL Y LAS DIFICULTADES QUE ÉSTE AÑADE A LAS ANTERIORES DIFICULATES DE LAS BURGUESÍAS DE LA UNIÓN EUROPEA.
Estas y otras razones explican que actualmente haya en la UE una efervescencia de posiciones encontradas y hasta opuestas en muchos aspectos, mientras que por debajo, en el subsuelo y en el interior de las burocracias de Bruselas las altas burguesías liman sus diferencias, pactan en secreto, negocian cómo imponer la centralización económica y antiobrera mientras sólo precisan algunos rasgos tenues e imprecisos de otras cuestiones que, sin embargo, son las más infladas por una prensa dócil y fue a esa alta burguesía. Pero semejante situación tenemos que analizarla desde una perspectiva histórica y no desde la inmediatez miope impuesta por la prensa del sistema. Por esto tenemos que considerar que:
1.3. SOBRE LA POSIBLE ASTUCIA DE LAS BURGUESÍAS EUROPEAS MAS FUERTES, LAS RESPUESTAS NORTEAMERICANAS Y LAS REACCIONES DE LAS BURGUESÍAS EUROPEAS MENOS FUERTES
En estas condiciones, es perfectamente comprensible que la fracción financiera y de altas tecnologías de base industrial de la gran burguesía europea esté a la expectativa pero, a la vez, siga impulsando la UE en las medidas socioeconómica que sólo a ella le importan e interesan. Es un maquiavelismo más astuto de lo que sospechamos, que se coordina y decide antes que nada en las organizaciones propias de la alta burguesía europea y más tarde es impuesto al resto de débiles burguesías en y por medio de la tramoya parlamentaria, siempre con las presiones convenientes y bajo los chantajes del más fuerte. Además, se sabe que esta dinámica pone de los nervios a los EEUU que la controlan parcialmente y en algunas cuestiones, mientras que en otras se les escapa. Naturalmente, también hay otros temas en los que los EEUU tienen todavía un poder decisivo de imposición y dirección. Por lo demás, este maquiavelismo prioritariamente económico, secundariamente político y nada social ni democrático, de la alta burguesía tiene también el objetivo claro de atraerse a su lado a la relativamente envejecida burguesía industrial europea, la de la gran industria pesada que ha sobrevivido a la crisis de los setenta y que se encuentra apurada por la actual crisis. La alta burguesía europea intenta que su envejecida hermana no recurra a las tecnologías y a los préstamos financieros mundiales, sobre todo norteamericanos, sino que recurra a los europeos. Este bloque burgués ve con preocupación que:
1.4. SOBRE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA FORMA-ESTADO EN EUROPA Y SOBRE LAS RELACIONES ENTRE EL CAPITALISMO CONCRETO Y LAS FORMAS CONCRETAS DE ESTADO
En realidad, una de las cuestiones claves que aquí surge y resurge no es otra que la de la posible evolución de la UE hacia un supra-Estado europeo, o si se quiere el debate de la evolución histórica del Estado burgués a lo largo de las cuatro reordenaciones del capitalismo europeo y, por no extendernos, su capacidad de adaptarse las posibles soluciones que exige la salida a la crisis sistémica del capitalismo contemporáneo. De hecho, la historia del capitalismo es inseparable de la historia del Estado burgués, y la historia capitalista de Europa es incomprensible sin la enorme influencia de las sucesivas forma-Estado a lo largo de las sucesivas fases capitalistas del viejo continente hasta llegar a la actual cuarta reordenación interna. Por su interés teórico, debemos recordar muy brevemente los tres tipos de forma-Estado que no afectan al contenido-Estado como instrumento imprescindible para la acumulación del capital:
1ª) La forma-Estado del capitalismo inicial en el norte de Italia, en las ciudades-Estado de Venecia, Génova, Florencia, etc decisivas para asegurar una incipiente aunque insuficiente acumulación originaria del capital comercial y mercantil, e incipientemente financiera, aunque no colonial en el sentido pleno de la palabra.
2ª) La forma-Estado del capitalismo comercial y mercantil de los Países Bajos, con un alto componente de expansión financiera, sobre todo centrado en Amsterdan, pero aquejado de todas las debilidades de un capitalismo preindustrial, que aunque con bases coloniales no podía potenciar la explotación de una amplia fuerza de trabajo social.
3ª) La forma-Estado del capitalismo industrial e imperialista de la Gran Bretaña, con un decisivo componente de exportación de capitales y de expoliación total del mercado mundial, sobre todo centrado en Londres, y que está haciendo enormes esfuerzos para adaptarse a las exigencias del capitalismo financiero --más dependiente del capitalismo industrial de lo que afirman los demagogos de la "nueva economía"-- que está siendo zarandeado por la actual crisis capitalista.
1.5. SOBRE LAS DIFICULTADES DE LA TENDENCIA HISTÓRICA A ADAPTAR LA FORMA-ESTADO ACTUAL A UN ESTADO EUROPEO MÁS FLEXIBLE Y ADECUADO A LAS EXIGENCIAS DEL PODER FINCANCIERO E INDUSTRIAL
Estas tres forma-Estado, además de no cuestionar el contenido-Estado, explican su enorme capacidad de adaptación sucesiva y, a la vez, su efectividad para impulsar una nueva fase capitalista, con su consiguiente reordenación en el espacio y/o geografía productiva europea. Históricamente, cada forma-Estado ha ido unida a una forma de espacio, de comercio, de finanzas, de regulación de la explotación del trabajo, de empresas, de relaciones regionales y mundiales, de relaciones militares, etc. Estos cambios han necesitado de grandes crisis para imponerse públicamente, a costa de derrotas e imposiciones muy duras a los vencidos.
1ª) Un problema que dificulta extremadamente la situación actual es que no puede haber otra guerra mundial y menos aún europea para imponer definitivamente la actual reordenación. Puede haber y de hecho hay muchas guerras locales y "pequeñas", pero no una guerra mundial con todo lo que ello significa. Este "contratiempo" obliga a las burguesías que ahora impulsan la cuarta reordenación europea a recurrir a otros instrumentos de presión disciplinadora, para lo que deben mantener y hasta reforzar las "viejas" atribuciones represivas de la forma-Estado de la fase industrial. Los cambios que se van imponiendo, los de apertura económica, responde además de a la necesidad de circulación de capitales industriales también y sobre todo a la de la libre circulación de capitales financieros. En síntesis esta es la razón que debilita los poderes económicos de los Estados clásicos.
2ª) Pero existe otro problema, y es que todavía no está suficientemente demostrado a nivel material y por consiguientemente a nivel teórico, que la actual supremacía del capital financiero sobre el capital industrial sea definitiva. En las crisis sistemáticas anteriores, la financierización fue siempre un intento de salvavidas del poder capitalista tanto para vencer las resistencias de las clases trabajadoras como para facilitar la continuidad del proceso económico. Sin embargo, esos globos financieros siempre terminaron estallando y volvió a surgir el carácter dominante del proceso productivo, luego industrial. Actualmente todo indica que de nuevo la especulación financiera refleja ambos bloques de contradicciones, la existente entre el capital y el trabajo y la existente dentro del proceso de acumulación. Ambos van unidos inextricablemente, formando una dialéctica vital para entender, además de otras muchas cosas, también las medidas de la burguesía europea contra la fuerza de trabajo europea y, segundo, a la vez, la posibilidad de que la burguesía europea se centralice y concentre aún más, disciplinando a las fracciones más díscolas, débiles y reacias.
3ª) Más aún, si analizamos más en detalle los problemas crecientes de la financierización, como las constantes caídas de las bolsas y las crisis financieras que azotan al capitalismo mundial desde hace casi una década, como, por no extendernos, las dificultades de la "nueva economía" y de los valores tecnológicos --la crisis estruendosa de la famosa "nasperización económica"--, tras este repaso comprendemos que aumentan las dificultades para el "triunfo" de la fracción financiera sobre la industrial, triunfo que aparece cada vez más remoto, si es que alguna ve fue posible, teniendo en cuenta la tesis marxista de la prioridad de sector primario. El de producción de bienes de producción sobre el resto de la economía.
4ª) Ahora bien, una cosa es la realidad histórica del capitalismo y su funcionamiento objetivo, y otra es la comprensión que de ella tengan las diversas burguesías y los intelectuales reformistas en cada fase concreta, interesados en dar falsas respuestas a falsos problemas para ocultar los verdaderos problemas y sus respuestas revolucionarias. Además, a esta interesada confusión, que también tiene su contenido ideológico propio, hay que sumar la confusión que surge del funcionamiento entremezclado de los capitales industrial, financiero y comercial. Dicha mezcla, empero centralizada alrededor de la esfera de la producción de plusvalor, es difícil de descubrir analíticamente si no se usan los instrumentos teóricos marxistas. Por todo ello, es comprensible que todavía reine gran confusión --mucha de ella interesada porque así "desaparece" la existencia objetiva de la explotación burguesa-- sobre el mito de la financierizacioón definitiva e irreversible de le economía.
1.6. SOBRE LAS POSIBLES ESCALAS DE PODER Y DE HEGEMONÍA DENTRO DE LA EVOLUCIÓN ACTUAL Y PREVISIBLE DE LA UE
Aunque los EEUU hacen oídos sordos, crecen las propuestas para avanzar en el control de la especulación financiera por diversos motivos que no podemos exponer aquí --desde el control del dinero negro hasta evitar los inmensos riesgos de crisis financieras incontrolables-- y a comienzos del siglo XXI hay más decisión de intentarlo que a mediados de la década de 1991. Pues bien, las grandes burguesías europeas son de las más interesadas. La centralización de las Bolsas es un claro ejemplo, y la opción de la burguesía británica por forzar la entrada definitiva en la UE, es otro de tantos ejemplos. De este modo, es muy probable que en varios años la actual configuración de la UE en lo que concierne a la pervivencia de los Estados dentro de un supra-Estado de un paso adelante, más concretado, del modelo actual caracterizado por:
La existencia de un "poder invisible" aunque aplastante de la gran burguesía europea que se mantiene unida en lo esencial de la economía capitalistas --control financiero, grandes inversiones, I+D y complejo industrial-militar, política exterior básica para estos objetivos, política interior básica fijada en la Constitución Europea, represión interior básica, proteccionismo interno ante competencia externa, etc.-- dejando para las divergencias entre los "viejos" Estados las cuestiones económicas secundarias. Estos puntos básicos irrenunciables e históricamente definitorios de lo que es el contenido de todo Estado, son los que caracterizarán al futuro Estado financiero-industrial o, según la evolución posterior, industrial-financiero. Ahora no podemos extendernos en precisar las diferencias entre uno y otros. Los grandes Estados hegemónicos y dominantes en la actualidad, desde Alemania hasta el Estado francés, y Gran Bretaña dentro de poco, formarán el núcleo selecto exclusivo y excluyente, hegemónico, de dirigirá el proceso industrial-financiero, o viceversa, y más se beneficiará de su poder.
Detrás del núcleo dominante y hegemónico de la UE, cerebro impulsor del nuevo Estado europeo en lenta formación, tras ese núcleo irán los Estados intermedios, los que poseen también recursos importantes pero no tienen ni población ni territorio suficientes, y por tanto deben aliarse para juntar poder político en la UE. No se pude descartar que en este bloque se integren Estados del Este europeo, que tienen una apreciable fuerza de trabajo con formación tecnológica y que son especialmente mimados por el imperialismo alemán.
Quedan los "viejos" Estados que están a punto de perder definitivamente la carrera por situarse en un puesto intermedio. Situaciones así se han vivido en las tres reordenaciones anteriores y sus efectos han perdurado durante mucho tiempo. En la actualidad, todavía no han concluido los plazos para el veredicto irrevocable pero se van agotando a paso rápido.
1.7. SOBRE LA LENTITUD DE ESTE PROCESO Y LA FUNCIÓN DE LOS GRANDES PARTIDOS REFORMISTAS Y DE ORDEN EN SU EVOLUCIÓN
Hay que insistir otra vez en que este proceso es y será lento y con estancamientos porque, como se ha dicho, la extrema complejidad e incertidumbre --recordemos lo dicho sobre la financierización-- del contexto capitalista mundial exige a las respectivas burguesías europeas una extrema y egoísta cautela de pasos dentro de la marcha general hacia la UE; además, la inexistencia de una "solución radical", una guerra mundial, imposibilita a las fracciones más fuertes aplicar medidas despiadadas como ocurrió en las tres reordenaciones anteriores. No podemos menospreciar este aspecto, y tampoco tenemos que olvidar otro factor muy importante relacionado estrechamente con la imposibilidad de imponer manu militari las medidas necesarias que refuercen la supremacía económica y política con medidas culturales, educativas, etc., también básicas a la larga para estabilizar la nueva reordenación europea.
1ª) Ambos obstáculos nos llevan al papel de los grandes partidos de orden, democristianos y socialdemócratas, sin olvidar a liberales y a excomunistas porque en la inmensa mayoría de los Estados particulares estos partidos se caracterizan por defender diversos grados, tintes y matices de populismo electoralista según la ideología de cada partido. Dicho populismo diverso responde tanto a las necesidades electorales de los partidos en cuanto burocracias que dependen de esos resultados para vivir mejor que la media de la clase trabajadora, como a las necesidades de los bloques burgueses e interclasistas que defienden, de modo que, cogidos por esas presiones, deben mantenerse fielmente dentro de los marcos estatales ya existentes, cuidando que una aceleración de la UE no les reduzca su bolsa electoral, que es su bolsa salarial. Por tanto, hay que entender que estos partidos sean los más activos defensores de las "viejas" culturas reaccionarias de sus Estados.
2ª) En el capitalismo actual, estas estructuras de orden son necesarias tanto para la gran burguesía que impulsa la UE como por las burguesías más débiles que matizan condicionalmente a la UE. La primera porque necesita que esos partidos legitimen demagógicamente el mito democraticista de la UE, ocultando así su naturaleza antidemocrática. Las segundas porque, necesitando también de ese mito, a la vez necesitan que "sus" partidos defiendan sus "intereses nacionales" que en gran medida siguen respondiendo a la "vieja" fase industrial y pre-financiera. Vemos así que los partidos de orden tienen en la práctica un poder apreciable porque se encuentran en la mitad del cruce de intereses particulares del capitalismo en su conjunto, pero, además, debido a su influencia sobre masas electorales y a la vez a su dependencia salarial de esas masas, por ello mismo, también deben actuar con alguna autonomía propia para mantener la imagen ante sus bases.
3ª) En este pandemónium de intereses en choque, un factor crecientemente decisivo es el de la manipulación cultural que se está acrecentando en la UE. Los partidos de orden son fuerzas muy importantes en la compleja industria político-mediática, y fuerzas que tienen sus propios intereses particulares. Desde esta perspectiva podemos comprender mejor el conjunto de presiones que hacen para mantener en la UE el peso de los "viejos" Estados, saliendo en defensa de las culturas dominantes y en detrimentos de las dominadas. Del mismo modo, estas fuerzas tienen también una estrecha relación cotidiana con una de las bases estructurales que sostienen toda la problemática del universo cultural --ahora visto en abstracto-- como es el problema de lo identitario y, más en concreto, de las identidades nacionales existentes. Los partidos de orden adquieren así una apreciable capacidad de incidencia en este cada vez más importante problema, que se agrava al derivar bastantes de sus contenidos hacia la xenofobia y el racismo.